Tioman
Aprovechando la visita de mis padres a Singapur decidimos
hacer una escapada a una playa los últimos días para descansar de tanta caminata
conociendo la ciudad, así que siguiendo las recomendaciones que nos habían
hecho y, sin necesidad de coger un avión, decidimos poner rumbo a Tioman, la
más larga del grupo de islas volcánicas que tiene Malasia.
Tres horas en autobús desde Singapur nos llevaron a Mersing,
ciudad portuaria para coger un ferry que nos llevase a nuestra ansiada isla. El
caos del puerto y el retraso del ferry, unido al viaje en autobús, comenzó a
hacer mella en la idílica idea de la escapada maravillosa, uno acaba
preguntándose si realmente las siete horas de viaje compensan para llegar a una
playa.
El ferry llegó y después de dos horas de viaje llegamos a
nuestra parada, la última que hace el barco alrededor de la isla, Salang Beach. http://tiomansalang.com/
Nos dirigimos directamente a nuestra cabaña para dejar las maletas y empezar a
disfrutar de la playa, y cuando digo cabaña me refiero precisamente a eso, a
una cabaña de madera. Nada de resort a pie de playa con mil y un lujos. Aunque
ya sabíamos que no íbamos a eso! El “lobby” del hotel era un puesto (también de
madera) en mitad de las cabañas, tuvieron que cambiarnos el pomo de la puerta
porque se había roto y no podíamos entrar en la habitación, así que, sobre la
marcha, cambio de cerradura!! Y el baño de la habitación era… muy rústico, por
decirlo de forma light, con una sola opción de agua: fría!! Al menos la
habitación tenía aire acondicionado…
Con esta perspectiva he de confesar que pensaba que los dos
días que íbamos a pasar aquí iban a ser de todo menos perfectos… y me
equivoqué!
Me equivoqué porque Tioman sí es un paraíso, tiene las aguas
más cristalinas que haya visto en mi vida, la temperatura es perfecta y cientos
de peces de colores nadan junto a ti, lo que lo hace el destino turístico
perfecto para hacer snorkel. Tuvimos la posibilidad también de ver monos en la
playa mientras nos bañábamos y admirar la espesa y grandiosa vegetación de la
isla vista desde el mar.
Después del día de playa y una ducha refrescante, los
restaurantes a pie de playa te ofrecen multitud de opciones para la cena,
incluida la posibilidad de pescado fresco que tú escoges y ellos te preparan en
una barbacoa.
Al final la escapada pasó rapidísimo, y tuvimos que decir
adiós a la isla y volver al ferry que nos llevaría de vuelta a la civilización
y lejos de las maravillosas playas de Salang.
Lamentablemente la vuelta no fue mejor que la ida, el ferry
llegó tarde, el autobús se retrasó tres horas, aunque luego el conductor, muy
diligente, intentó ganar el tiempo perdido llevándonos a una velocidad infernal
que provocó no pocos mareos y aún peor, algún que otro susto con el resto de
los coches de la carretera.
Aún con todo lo comentado, la conclusión del viaje es que
volvería a Tioman, y que todo lo “malo” lo compensó con creces la posibilidad
de pasar unos días en una playa de ensueño.
Os dejo la web oficial de la isla por si alguien se anima a visitarla!!! http://www.tioman.com.my/

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